Experiencias en la promoción de buenas prácticas de RSE

La Asociación Colombiana del Petróleo tiene amplia experiencia en la promoción de buenas prácticas de RSE en la industria. No ha generado recetas ni se puede asegurar que al replicar estos aprendizajes se obtendrán los mismos resultados, pero sí ha tenido un camino recorrido y un ambiente propicio en el país para promover estándares.

La Asociación ha trabajado en tres niveles:

 

1. El aseguramiento de las buenas prácticas

El sector se caracteriza por su empeño en asegurar sus procesos, metodologías. En materia de buenas prácticas, dicho aseguramiento presupone el ejercicio de 5 verbos rectores:

a.Comprender.

b. Identificar. 

c.Documentar.

d.Universalizar.

e. Implementar.

 

a. Comprender el entorno

Promover estándares exige, en primer lugar, reconocer la brecha que existe entre la agenda global y las realidades locales de operación de la industria.

Comprender el entorno es fundamental para, primero, definir las prioridades en materia de gestión de la responsabilidad social empresarial y -en segundo lugar- para la aplicación de los estándares en situaciones concretas y no abstractas. 

No es lo mismo hablar de la aplicación, por ejemplo, de los Principios Voluntarios sobre Seguridad y Derechos Humanos en países con conflicto armado, que en países con delincuencia urbana. En un mismo país existen dinámicas diversas cuan diversas son sus regiones.

La promoción de estándares demanda tiempo; hay que darle prioridad. Prioridad institucional, prioridad gremial y prioridad en las empresas. 

La prioridad se mide en función de los recursos que se dedican a los asuntos: tiempo, talento, conocimiento, dinero. En esta materia suele haber una dificultad: la Responsabilidad Social Empresarial aterriza casi siempre en el mundo denominado “soporte a las operaciones”, y pocas veces en la línea.  Ahí se ha identificado una oportunidad para mejorar.

El hecho cierto es que la industria petrolera en Colombia identificó hace ya más de un lustro que los elementos de entorno, que marcan la viabilidad y sostenibilidad de las operaciones, eran prioritarios.

Al realizar la labor de enfoque del actuar de la Asociación, sus afiliadas decidieron asignarle ¾ partes de los recursos, medidos en términos de personas y su tiempo, a trabajar en los elementos de sostenibilidad. Y esta es una decisión exótica, porque los gremios están claramente marcados por los asuntos de carácter económico que garanticen la viabilidad financiera de sus proyectos de inversión. No es así en la Asociación Colombiana del Petróleo: agregar valor a sus afiliadas en el actuar frente a los retos del entorno, es claramente su prioridad.

 

b. Identificación y documentación de buenas prácticas

La promoción de estándares supone un trabajo colegiado, que permita alcanzar un mínimo común de información, comprensión y adopción de los estándares.  Adoptar un estándar exigente sin estar preparado se convierte en un verdadero boomerang. Por ello es que ese mínimo común está determinado por lo que el conjunto de compañías puede cumplir y hacer cumplir en la cadena de valor. 

Por supuesto, ello también implica que las empresas con mayor capacidad y experiencia trasfieren conocimiento a las demás, con el fin de lograr un aumento progresivo de la autorregulación.

La Asociación lleva más de 15 años en su labor de identificación de las mejores prácticas, definiendo estándares para toda la industria. En un principio, dicha labor se circunscribió a servir de espacio para que las empresas pudieran intercambiar información, conocimientos, factores de éxito, lecciones aprendidas.

La experiencia de la Asociación muestra que este es el punto de partida esencial. No hay una fórmula o receta que le permita a una empresa decir que tiene una excelente gestión socio-ambiental. Así que es esencial identificar buenas prácticas y establecer estándares. Allí el gremio agrega un valor muy importante: es el espacio de intercambio de conocimiento, de experiencias, que las empresas individualmente no tienen y que permite establecer los estándares.

Las primeras experiencias en la identificación y documentación de buenas prácticas surgieron en materia de gestión ambiental. El gremio enfrentó la necesidad de promover la expedición de términos de referencia para elaborar estudios de impacto ambiental y guías de gestión que verdaderamente contribuyeran a la adecuada planeación de los proyectos.

A mediados de la década de los 90`s se creó el Ministerio del Medio Ambiente; se expidió una nueva ley ambiental que cambió sustancialmente toda la estructura institucional y normativa del medio ambiente en el país. La Asociación se enfrentó entonces a que las licencias ambientales se volvieran un problema mayor para el desarrollo de la industria: se demoraban uno o dos años en ser expedidas, había un altísimo nivel de subjetividad en la aplicación de estándares, en la evaluación de los Estudios de Impacto Ambiental (EIA). Pero además se exigía licencia ambiental prácticamente a toda actividad petrolera.

Así que la autogestión ambiental se volvió un propósito importante del sector, de la mano de la meta de fortalecer a las nuevas instituciones ambientales para mejorar su eficiencia y eficacia en el proceso de licenciamiento. Dentro de ese ejercicio de promover la autogestión, se puede resaltar que las empresas productoras de lubricantes identificaron la conveniencia de contar con un esquema auto sostenible que diera respuesta a la problemática que implican los 17 millones anuales de galones de aceites lubricantes usados que se generan en el país y que iban a parar a sus fuentes de agua. Las empresas diseñaron e implementaron, con el apoyo del Ministerio de Ambiente, lo que se ha llamado el Fondo de Aceites Usados (FAU), que es un proyecto que hoy en día es un paradigma de autogestión ambiental en el país. Hace 5 años solamente se recogían 1,7 millones de galones, con el FAU el país está disponiendo adecuadamente de 8 millones de galones al año; faltan todavía 9 millones, pero han ido avanzando muy bien.

El siguiente video muestra en qué consisten estas dos importantes experiencias en el proceso de identificación y documentación de buenas prácticas y en el proceso de fijar estándares en la gestión socio ambiental del sector petrolero en Colombia.

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 Estas exitosas experiencias en gestión ambiental, indujeron a la Asociación a repetirlas en materia de gestión social.

En esta última área del conocimiento y del actuar petrolero, fue en la que hubo mayor claridad respecto a que la sola identificación de las buenas prácticas no es suficiente: genera restricciones. Por supuesto que mediante la realización de talleres, reuniones, etc. se logra identificar buenas prácticas y hoy se sigue haciendo porque es muy útil. Pero el tiempo fue mostrando que ese conocimiento se restringe a las personas asistentes al taller, seminario o reunión. En otras palabras las demás personas, dentro o fuera de las empresas representadas en el evento respectivo, no tienen forma de conocer dichas prácticas. Se deben convertir en información apta para ser comunicada. Esto se logra, poniendo por escrito, documentando, el resultado de esos aprendizajes.

Hace 5 años la Asociación se puso en la tarea de hacer dichos documentos. Allí nació la “caja de herramientas RSE – hacia la identificación de mejores prácticas”

 

c. Universalización de buenas prácticas

Identificar buenas prácticas y ponerlas por escrito, documentarlas, ayuda muchísimo. Las empresas pueden utilizar como documentos de referencia, las diferentes guías y manuales que la industria genera como sector.

Sin embargo, este proceso de documentación tampoco garantiza, por sí solo, que estas prácticas se vuelvan verdaderos estándares al interior del sector.

La estandarización de las buenas prácticas requiere que ellas sean comprendidas e integradas en la actividad profesional y que se relacionen con las actividades de otras disciplinas. Hace ya rato que el sector petrolero dejó de ser una actividad centrada en una sola profesión. Las buenas prácticas así como el programa de universalización reconocen que la inter-dependencia de disciplinas es esencial.

Así que sistematizar y universalizar las experiencias, las prácticas y las lecciones es la forma más efectiva de impulsar el mayor conocimiento posible sobre el sector, sobre sus grupos de interés, sobre las expectativas de estos grupos, sobre la importancia de un reconocimiento a la diversidad cultural y en entender cómo el sector se inserta en la agenda global.

Con estas reflexiones la Asociación ha puesto en marcha el programa de formación socio ambiental y de Derechos Humanos. Este programa, desarrollado con el liderazgo de la ANH, la ACP y la Universidad Sergio Arboleda, se extiende por 160 horas a través de cuatro módulos que  cubren:  a) los fundamentos socio-económicos, institucionales y jurídicos del sector; b) el relacionamiento entre los grupos de interés; c) la identificación de impactos y la debida diligencia para atenderlos; y d) la sostenibilidad de los esfuerzos, es decir, cómo integrar estos temas en la gestión del negocio para que así sean prácticas corporativas y no buenas iniciativas de algunos empleados con sensibilidad social.

El programa no es teórico. Se basa en casos, desarrollo de destrezas, simulaciones y discusión. Sus participantes son las personas que cada día están construyendo los nuevos horizontes de la industria.

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d. Implementación

Como quinto factor de éxito en la promoción de estándares se puede señalar el trabajo constante en materia de la creación de instrumentos o herramientas gerenciales, que permitan adoptar un adecuado modelo de gestión para cumplirlos. Se puede tener un buen estándar, pero necesita gobierno, estructura y procesos para hacerlo una realidad práctica, permanente y medible; se necesitan herramientas gerenciales. Son muchos los instrumentos que se han producido en esa dirección.

Se pueden señalar dos: (i) el Comité Minero Energético para la Seguridad y los DDHH (CME), y (ii) el Protocolo de Atención a Contingencias por Presiones Sociales a la Industria Petrolera.

Del CME, se puede resaltar que hoy día es un ejemplo mundial de implementación de un estándar internacional en materia de RSE y DDHH.

 El Comité es una respuesta del sector a los requerimientos que surgen de un país que ha sufrido un conflicto armado desde hace varias décadas con una precaria situación en materia de protección a los DDHH. Por ello, desde hace más de 15 años, las empresas han desarrollado políticas empresariales referidas a la forma de atender su responsabilidad social frente a los DDHH. Con base en ellas han apoyado iniciativas gubernamentales como pistas de aprendizaje para los soldados o las casas de justicia para mejorar la efectividad de la rama judicial.

El 22 de septiembre del 2003, los Gobiernos de Estados Unidos de Norteamérica, Reino Unido, Países Bajos y Noruega, a través de sus embajadas en Bogotá, invitaron al Gobierno y a algunas empresas petroleras que operan en Colombia (BP, Occidental, ChevronTexaco) y a la Asociación, a conformar un comité para la implementación de los Principios Voluntarios en Seguridad y DDHH.

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El segundo ejemplo, es el Protocolo de Atención a Contingencias por Presiones Sociales a la industria petrolera, que es una herramienta de gestión que le permite a las empresas, contar con un estándar de referencia para atender los incidentes sociales que pueden enfrentar en el desarrollo de sus operaciones. 

La Presidencia de la República, en alianza con la ACP, se puso en la tarea de liderar la expedición de esta herramienta y hoy día ya ha sido utilizada por varias empresas en el país. El año pasó se lanzó la segunda versión del Protocolo la cual incluye las recomendaciones y complementos jurídicos que le introdujo el Ministerio del Interior y de Justicia.

 

2. Generar alianzas público privadas

El segundo nivel de trabajo en la promoción de estándares de RSE se trata de la creación y consolidación de alianzas público privadas. El elemento que une esas alianzas es el interés común que convoca al sector privado con las instituciones. 

La Asociación ha trabajado con las instituciones para apoyar la creación de las bases en las que se asienta, no sólo la propia posibilidad de operar, sino la posibilidad de ejercer los derechos y cumplir los deberes a todos los actores de la vida de los entornos de la operación. 

La industria comparte con las comunidades varios riesgos, y también puede ser fuente de riesgos para esas mismas comunidades. Para uno y otro caso se trabaja con las instituciones, bajo los parámetros señalados por los estándares pertinentes para cada situación.

Esto explica que la Asociación haya promovido y cuente hoy día con espacios de armonización de intereses tan importantes como, el Acuerdo Gobierno Industria (AGI), el Proyecto Monitor y los Comités de Seguimiento a la Inversión de las Regalías:

 

a. El Acuerdo Gobierno Industria.

Es un espacio creado hace 8 años por el Presidente Álvaro Uribe, en el cual el Gobierno y la industria se sientan todos los meses, el primer lunes del mes, para resolver los problemas que afectan la viabilidad de las operaciones. En los últimos 3 años, además, se ha trabajado en los temas relacionados con la sostenibilidad de las mismas.

Durante los primeros años del presente Gobierno se estudiaron los problemas de seguridad en las operaciones o la complejidad de los diferentes trámites o autorizaciones gubernamentales que podían injustificadamente demorarlas como, por ejemplo, las licencias y permisos ambientales.

En los últimos años se ha trabajado también en temas tan importantes como la mejor forma de realizar las consultas a las minorías étnicas o cómo atender/manejar las crisis generadas por presiones sociales en contra de las operaciones petroleras.  Otro de los temas desafiantes, que se han llevado a ese escenario y que hace parte de las mayores preocupaciones de la industria, es el aprovechamiento de las regalías generadas por la actividad y la forma en que repercuten en la calidad de vida de la gente.

Así que el AGI ha sido un espacio de gran utilidad porque le ha permitido al Gobierno y a la industria confluir en la satisfacción del interés común de garantizar la viabilidad y la sostenibilidad de las operaciones. 

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En el seno del AGI se han analizado las condiciones del entorno de las operaciones petroleras que han implicado que las comunidades estén volcando sus expectativas al sector petrolero y, en ocasiones, realicen paros y bloqueos a las operaciones con el ánimo de lograr sus propósitos.

El sector no puede quedarse en una actitud pasiva; por ello, la ANH, Ecopetrol y la ACP, llevaron al AGI una iniciativa de Plan Conjunto, para atender los retos sociopolíticos en las regiones. Se trata de conocer las expectativas de autoridades y comunidades para actuar de manera preventiva, propositiva.

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Retomando el tema de las regalías y de la necesidad de apoyar los esfuerzos estatales y ciudadanos para que haya una buena inversión de la renta petrolera, la Asociación y sus empresas afiliadas impulsaron la creación de los Comités de Seguimiento a la Inversión de las Regalías (CSIR) en cuatro Departamentos petroleros. Estos comités son una iniciativa de la Contraloría General de la República que busca promover el control ciudadano sobre el buen uso de las regalías.

El año pasado se ejecutó un convenio con la IFC del Banco Mundial y Ecopetrol, con miras al fortalecimiento de los comités existentes. Se hizo un especial énfasis en el área de comunicaciones. A través de este convenio y con el acompañamiento de las empresas que hoy apoyan a los CSIR (Hocol, Pacific Rubiales, Ecopetrol, Ocensa y Occidental), el año pasado se realizó el primer foro de “Periodismo y Control Social de las Regalías” y se entregó el Primer Premio Regional al Periodismo en el tema de regalías.

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La ACP comenzó a apoyar, con el respaldo de las afiliadas que tienen presencia en el Municipio de Puerto Gaitán (Departamento del Meta), los programas “Pactos por la Transparencia” y “Auditorías Visibles” del Programa Presidencial de Lucha contra la Corrupción. Éstos impulsan el fortalecimiento del Municipio y su ciudadanía con miras a prevenir la corrupción relacionada con las regalías. Se pretende lograr mayor eficacia en la inversión de los recursos públicos. 

 

b. El proyecto Monitor. 

Uno de los aspectos cruciales de la promoción de estándares es la comprensión del entorno de operación y de sus riesgos, en doble vía. Es claro que la industria no actúa en el vacío ni la soledad, sino en contextos que comparte con múltiples actores sociales e institucionales. Puede afectarlos, compartir con ellos el impacto originado en otras fuentes, o verse afectado por ellos. 

Desde hace tiempo la industria comprendió que su suerte está atada a la suerte de sus vecinos. También, que protegerse de los riesgos es una tarea que no puede acometerse sin la solidaridad con los demás.  Si en el pasado se creía en las bondades de blindarse mediante el aislamiento de los campos de producción y la creación de barreras para evadir a los otros, hoy es absolutamente claro que la protección y la sostenibilidad de las operaciones implica todo lo contrario; la interacción permanente y la búsqueda de soluciones compartidas para desafíos y problemas comunes con las comunidades y también con las instituciones, que el sector está llamado a apoyar.

Bajo estas premisas, hace 7 años la ACP impulsó la idea de efectuar análisis y planes de administración de riesgos sociopolíticos y de seguridad, a través de una alianza con las instituciones nacionales y las empresas del sector minero energético. 

Con el apoyo de expertos, se congregó durante cuatro años consecutivos a más de 800 personas cada vez, profesionales de las áreas de asuntos públicos, comunidades y seguridad de las empresas; oficiales de las fuerzas armadas y funcionarios de diversas entidades del Estado,  en las principales áreas de operación, para actualizar el panorama de riesgos y definir acciones encaminadas a su prevención y control.  Ello permitió dotar a la industria de instrumentos, de estándares para el análisis y la administración de riesgos.

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3. Comunicar

El tercer nivel de acción para la promoción de estándares de responsabilidad social empresarial es la comunicación. Este no es un asunto menor.  Por años la industria tuvo la mala costumbre de ocultar sus buenas obras, de no hablar de sí mismos, de actuar “con bajo perfil”.  Mala idea.  Se terminó por debutar ante la opinión pública por impactos negativos, por accidentes, por malas noticias, muchas veces por fabricaciones y falsas acusaciones. Las herencias de prácticas indeseables, los prejuicios, constituyen vulnerabilidades a la reputación.

Entonces, para salvaguardar esa reputación, hay que promover -ante todo- la calidad de las prácticas de la industria, pero también comunicarlas, darlas a conocer.  Sin una de las dos no hay reputación. 

Esta es una industria que hace muy bien su trabajo. Hay disciplina, recursos, procesos, indicadores. Es visible por la naturaleza y la intensidad de sus operaciones. Sobre ella hay permanentemente expectativas, provenientes de múltiples actores.

Las miradas se fijan en la industria.  Eso está bien.  A las empresas les gusta ser vigiladas. Eso les ayuda. Pero también están tras su visibilidad, que se roba la atención, se ocultan en ocasiones problemas sociales, institucionales y ambientales profundos. Problemas derivados de la debilidad de las instituciones y del desarrollo, de la violencia, que son algunas de las maneras en que se manifiestan esos problemas. 

Muchas veces comunidades exasperadas por la ausencia de soluciones a sus problemas buscan ser oídas obstruyendo las operaciones, dado su valor estratégico. Allí residen los grandes desafíos, esos que han llevado a la industria a concluir que es parte de la solución, y no del problema.

De igual forma se debe resaltar un proyecto piloto de comunicaciones que la Asociación ha impulsado en Puerto Gaitán, por iniciativa de las empresas petroleras operadoras, el cual hoy día es el principal productor petrolero del país.

El objetivo del plan de comunicaciones es impulsar la transmisión de información acertada sobre el sector como un agente económico responsable, así como fomentar la cultura ciudadana en los habitantes de ese municipio. 

En su año y medio de implementación se han obtenido logros importantes: la emisora comunitaria que está funcionando gracias a las capacitaciones en producción radial, locución y géneros periodísticos que se hicieron, en el marco del programa piloto; las cuales incluyeron ejercicios investigativos en materia de regalías y en la gestión social que realizan las empresas petroleras en el municipio. 

Próximamente se inaugurará el museo interactivo petrolero, en el cual se explicará, de forma lúdica cada una de las etapas de la cadena de hidrocarburos y la importancia del petróleo para Puerto Gaitán, Colombia y el mundo.